Tarta de galletas

Cómo hacer tarta de galletas

Tarta de la abuela

La tarta de la abuela es una tarta de galletas que tiene como relleno una o dos capas de crema pastelera en vez de natillas o flan. Una vez montado y refrigerado, las galletas están muy suaves con el remojo en leche, la crema pastelera es deliciosamente cremosa y la cobertura de chocolate lo remata todo.

La receta se hace en un molde cuadrado de unos 22 cm, pero puedes utilizar cualquier otro tamaño.

Tarta de la abuela

INGREDIENTES QUE VAMOS A UTILIZAR

Para la crema pastelera:

  • 1 litro de leche entera
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 2 ramas de canela
  • 210 gr de azúcar
  • 6 yemas de huevo
  • 10 cucharadas de Maicena

Para la tarta:

  • 200 gramos de chocolate con leche de cobertura
  • 200 ml de nata líquida para montar
  • 40 gramos de mantequilla
  • 3 paquetes de galletas cuadradas (cualquier marca vale)
  • Leche, para remojar las galletas

PROCEDIMIENTO

Lo primero que hay que hacer es la crema pastelera para que vaya enfriando. Calentamos la leche en un cazo a fuego medio con las ramas de canela y el extracto de vainilla hasta que llegue a ebullición. En ese momento apagamos el fuego y dejamos que enfríe por completo a temperatura ambiente. Cuanto más tiempo lo dejemos infusionando, más sabor tendrá.

Cuando lo vayamos a utilizar, retiramos las ramas de canela y lo colamos por un colador, por si queda algún resto. Cogemos un vaso de leche infusionada aparte y añadimos el azúcar, las yemas de huevo y la Maicena, revolviendo todos los ingredientes hasta que estén homogéneos.

Volvemos a calentar la leche restante y vamos añadiendo la mezcla de leche, yemas y Maicena lentamente, removiéndolo para que se vaya integrando y disolviendo. Es importante hacerlo con cuidado para que no salgan grumos.

Tenemos que dejarlo hasta que la mezcla espese, sin parar de remover para que no se forme una capa encima. Cuando tenga la consistencia de la crema pastelera, lo retiramos del fuego y cubrimos la superficie con papel de film.

Por otra parte, remojamos las galletas en la leche durante unos pocos segundos, para que no se rompan pero estén tiernas, y las vamos colocando sobre el fondo de el molde hasta formar una capa (no importa si las galletas se superponen).

Esparcimos la mitad de la crema pastelera encima de las galletas de forma que llene todos los huecos y sea una capa gordita.

Volvemos a mojar las galletas en leche y a colocarlas encima de la crema pastelera para hacer otra capa. Y vertemos el resto de la crema pastelera encima.

Por último, ponemos otra capa encima de galletas mojadas. Introducimos el molde en la nevera de forma que repose mientras hacemos la cobertura de chocolate.

Para ello, calentamos la nata en un cazo y añadimos el chocolate troceado, removiéndolo para que se derrita completamente. Cuando esté homogéneo, lo retiramos del fuego y añadimos la mantequilla para que se derrita.

Lo dejamos unos minutos para que entibie y después lo vertemos sobre la capa de galletas, alisando la superficie. Volvemos a introducirlo al frigorífico durante unas 3 horas para que se solidifique y se pueda cortar bien.